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Lo que nos queda
Una especial atención merece el problema
de la violencia de género, que continúa siendo una
de las lacras de los países occidentales. Aunque la situación
todavía es más grave en los países del tercer
mundo, donde muchos estados legitiman el maltrato. La intervención
de las instituciones internacionales para prevenir y analizar la
violencia de género no puede hacerse esperar. La sociedad
debe dirigir sus esfuerzos hacia la formación y la sensibilización
del respeto hacia las mujeres.
El entorno político es otra muestra de
desigualdad entre los géneros. Si las mujeres estamos reconocidas
como parte activa de la sociedad, resulta contradictorio que no
participemos en igual forma de los cargos de poder. Así pues,
una de las claves de nuestra batalla debería ser intervenir
directamente en las tomas de decisiones políticas.
Así las cosas, las mujeres no nos
rendimos, seguiremos trabajando por alcanzar nuestros objetivos.
La perspectiva del tiempo nos permite ver lo mucho que hemos conseguido
y eso es un aliento para luchar cada día más por la
igualdad. La celebración del 8 de marzo es la ocasión
idónea para recordárselo al mundo y levantar nuestra
voz.
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