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Amas de casa
Normalmente al hablar de mujer y trabajo el tema
se centra en el empleo remunerado. No obstante, existe un gran número
de mujeres que trabajan durante largas jornadas en el hogar y no
cobran ni un duro. Se trata de las amas de casa.
A pesar de todo lo que se ha avanzado en el terreno
laboral, las mujeres somos quienes seguimos llevando a cuestas el
peso de la casa. Los datos son reveladores al respecto, ya que en
la Unión Europea la mujer asume una media del 80% del trabajo
doméstico.
Aunque se trata de un trabajo muy pesado, que
requiere una media de 7 horas diarias de dedicación con esfuerzo
físico, el sistema económico no contempla el trabajo
doméstico como profesión. Es decir, al no estar retribuido
no se considera como empleo productivo y, como tal, es "invisible".
A las tareas del hogar, tales como hacer la colada,
planchar, cocinar, barrer, fregar que hacen las mujeres hay que
añadir el cuidado de la familia, esto es, atender a los hijos,
al compañero sentimental y, en muchos casos, a los miembros
más ancianos de la familia, como son los abuelos. El cuidado
de los abuelos supone para la mujer hacerse cargo de una persona
enferma o con dificultades para valerse. Además, esta situación
se está viendo agravada por el progresivo envejecimiento
de la población. Con lo cual, muchas mujeres están
absorbiendo parte de la asistencia médica que debería
ser asignada al Estado.
Pero tampoco las mujeres que desarrollan una carrera
profesional fuera de casa se libran de llevar el mayor peso del
trabajo doméstico. La mayor parte de ellas tienen asignada
una doble carga: la familiar y la laboral, y en un intento por conciliar
los dos ámbitos las mujeres hemos asumido la mayoría
de trabajos a tiempo parcial. Sin embargo, este tipo de trabajos
limitan las expectativas profesionales de cualquier mujer, ya que
los salarios y las pensiones son más bajos.
En definitiva, la sociedad debería ser
consciente de una vez por todas de la precariedad laboral de la
mujer, tanto dentro como fuera de casa.

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