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Los inicios de las mujeres en el ámbito
laboral
Los esfuerzos por establecer
planes de igualdad de oportunidades de las instituciones internacionales
y nacionales, tales como la Unión Europea o el Instituto
de la Mujer en España no siempre han tenido los resultados
esperados. Esto se debe en parte a la recesión económica
del mundo occidental, que se ha visto agravada por la crisis del
11 de septiembre de 2001.
Tampoco los compromisos
adquiridos por la IV Conferencia Mundial de Naciones Unidas sobre
las Mujeres celebrada en Beijín en 1995 se han podido llevar
a cabo antes del año 2000, como estaba previsto.
En los países subdesarrollados,
la situación laboral de la mujer es mucho peor, hasta niveles
insostenibles. En África la mayoría de la población
femenina no tiene acceso al mercado laboral remunerado y debe trabajar
en las tareas del campo para subsistir. En países de la franja
oriental como Indonesia o la India la explotación de las
mujeres las obliga a trabajar más de doce horas diarias o
bien las somete a ejercer la prostitución.
Por todo ello, es necesario que las instituciones
estatales de cada país, las organizaciones internacionales
y las sociedades en sí mismas impulsen nuevas políticas
de trabajo que garanticen la igualdad de oportunidades para las
mujeres. Estas políticas deberían centrarse en:
- Crear medidas efectivas de ocupación
destinadas a las mujeres
- Instaurar una perspectiva de género
en el empleo, que ponga atención en las peculiaridades
de la población femenina.
- Trabajar para que, tanto mujeres como
hombres, puedan compaginar la vida familiar y la profesional.
Esta apreciación es una de las aportaciones que en su momento
hizo la Plataforma de Acción de Beijing.
- Incentivar la formación del sector
femenino hacia las carreras técnicas y los ámbitos
más innovadores que tienen mayor salida profesional, y
donde las mujeres todavía tienen poca presencia.
- En los países subdesarrollados
es necesario partir de cero. Garantizar los derechos fundamentales
de las mujeres para acabar fomentando la participación
global de la mujer en todos los ámbitos de la sociedad,
entre ellos el acceso al trabajo remunerado.
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