|
El
conflicto palestino
Hablamos del enfrentamiento de dos pueblos diametralmente
opuestos. Palestinos e israelíes son diferentes en todo,
pero iguales en su deseo de permanecer en un mismo territorio. El
odio entre ellos viene de lejos.
La llegada de los primeros israelíes
a lo que había sido hasta entonces Palestina provocó
los primeros recelos, los palestinos empezaron a sentirse extranjeros
en su tierra y se organizaron alrededor de la OLP (Organización
para la Liberación de Palestina). Se trataba de una institución
de talante progresista que en un principio abogaba por un acuerdo
pacifista entre ambos pueblos. Pero dicha organización no
dejó de provocar desconfianza en el gobierno israelí.
Debido a la popularidad y poder que estaba alcanzando la OLP
entre los palestinos, las autoridades israelíes enviaron
al exilio a sus líderes. Este hecho, unido a la represión
israelí que sufrían los palestinos fue el caldo de
cultivo para el surgimiento de una serie de grupos radicales islamistas
palestinos, tales como Hamas. Así, mientras en el exilio
los líderes de la OLP firmaban un acuerdo de paz para establecer
los primeros gobiernos autónomos de lo que podía ser
el Estado Palestino, los grupos radicales se mostraban partidarios
de la lucha armada contra Israel.
Desde entonces hasta ahora se han ido sucediendo
ataques por ambas partes en una escalada de violencia. Los asaltos
de los radicales palestinos han ido desde el asesinato de Isaac
Rabin, Primer Ministro Israelí, a atentados terroristas contra
la población civil. Por su parte, el ejército
israelí, en respuesta a la muerte de Rabin ha ido endureciendo
la represión militar sobre el pueblo palestino, desde el
cierre de los territorios ocupados hasta el asesinato de miles de
víctimas palestinas.
Como muchos definen, se trata de una guerra
desigual, ya que el ejército de Israel es uno de los más
potentes del mundo, a merced de la ayuda que ha recibido siempre
de su "amigo americano", Estados Unidos. Es evidente que
todo ello deja en inferioridad de condiciones a cualquier contrincante
que se oponga al gobierno israelí. Aunque tampoco se puede
silenciar la crudeza de los atentados palestinos, con objetivos
estratégicamente elegidos, desde barrios judíos en
horas punta hasta los enclaves con mayor concurrencia.
Sin embargo, el cariz que está tomando
estos días el conflicto de Oriente Próximo rebasa
los límites de lo que occidente "debiera" soportar.
Si hasta ahora los europeos hemos asistido "impasibles"
ante la creciente generación de odio y violencia entre ambos
pueblos, permitiendo que las acciones violentas tuvieran por respuesta
otras aún más violentas, ahora las operaciones militares
que el ejército israelí está llevando a cabo
en los territorios palestinos ocupados no dejan lugar a dudas de
que se trata de un genocidio. Bajo el pretexto de la lucha antiterrorista
el gobierno de Sharon está dejando una cifra de muertos y
heridos todavía por determinar. Se sospecha que centenares
de casas han sido destruidas y la restricción a la entrada
de ayuda humanitaria a territorio palestino está provocando
que miles de personas enfermas no tengan acceso a medicación.
Hay niños, ancianos, bebés y mujeres embarazadas a
los que se está impidiendo la asistencia médica. Se
están vulnerando de manera sistemática los derechos
humanos de mujeres y hombres palestinos.
Esta vez incluso que Estados Unidos desde el Consejo de Seguridad
de las Naciones Unidas ha instado al gobierno de Israel a retirarse
de las zonas sitiadas.
Hasta cuándo tendrá que "esperar"
la población civil para que las fuerzas de pacificación
intervengan en el territorio y se decidan a mediar para que acabe
tanta violencia de una vez por todas. Es imprescindible que
EE.UU. y la UE sancionen a Israel por los delitos contra la humanidad
que está causando al pueblo palestino y que a partir de ahí
se trabaje para una paz justa que haga partícipes a ambas
partes.

|